LA NUTRICIÓN Y LAS EMOCIONES ¿SE COCINAN JUNTAS?

Nuestros hábitos alimenticios no están solo condicionados únicamente por factores biológicos, como el hambre (ojala fuera tan fácil) otros factores como el entorno, nuestra cultura, el trabajo, el país donde nacimos… también influyen mucho en nuestra alimentación, pero a mi parecer y por lo que la experiencia me ha enseñado el mayor de todos ellos, los PSICOLÓGICOS y EMOCIONALES.
Eliminar la sensación de hambre es una de las cosas más agradables que existen, ya de bebés relacionamos comer con “mamá”, con cariño, con placer, ahí nace nuestra relación con la comida. Comer cuando tenemos hambre, esta simple acción desata en nosotros muchísimas emociones positivas y afectivas, el problema es que vamos creciendo y la vida va creando carencias o va dejando cicatrices, todos hemos vivido desgracias, pero que pasa cuando esa sensación positiva, empieza a ser utilizada cuando no se tiene hambre, cuando se empieza a crear la tendencia de compensar las experiencias negativas con comida, PELIGRO! en caso de problemas psicológicos prolongados, esta indeseable asociación emocional entre ciertos alimentos y sensación de “placer” acarrea problemas graves de alimentación, que no harán más que retroalimentar el malestar psicológico, debido al sentimiento de culpa posterior, a la obesidad que trae con ella MÁS problemas de inseguridad y falta de autoestima y un largo etc.
Si a estos “trastornos” que la vida nos va causando no fueran poco, súmale el ritmo de vida del S.XXI… el efecto del estrés, cuando es un estrés muy fuerte ocasional, se producen respuestas psíquicas y fisiológicas que pueden cortar el hambre durante horas o incluso días. El estrés realmente dañino es el que es “leve” pero constante, que prolonga en el tiempo, todas esas “pequeñeces” que nos presionan en el dia a dia, entonces la tendencia es la contraria y generalmente engullimos sin control ni conciencia, aunque también es cierto que en personas con tendencia depresiva da igual de qué estrés o problema se trate, todo lo arreglan comiendo. Lógicamente no van a comerse un plato de verdura, buscan alimentos “basura” que aumenten la producción de endorfinas y otras hormonas con las que el organismo intentará combatir el estrés con sensaciones de “satisfacción fugaces”… Y si os digo que esa misma sensación os la puede producir el deporte y en mayor escala?
Muchas veces he repetido que mente y cuerpo son un solo ente, en la medida de lo posible controlad vuestra mente y esas emociones negativas, tratad de reducir el estrés, de hacer algo cada día que os haga felices, aunque sea un ratito a modo de terapia, ayudad a vuestro cuerpo a funcionar mejor, él nunca os abandona, porque no dejáis de maltratarlo y empezáis a mimarlo un poquito? Cuanto mayor sea vuestra autoestima, mayor será vuestra fuerza mental y la capacidad de reacción ante cualquier problema siempre será positiva! Que pensáis que yo no tengo malos días? Pues claro, pero antes de que la negatividad nuble mi mente me voy a la montaña más alta que conozca, ando o corro hasta que llego arriba, y cuando estoy arriba del todo estoy tan cansada que se me ha olvidado todo y si no es así, mi mente puede pensar con más claridad para encontrar la solución 😀
 
QUIERES RESULTADOS DISTINTOS? PUES NO HAGAS SIEMPRE LO MISMO!
 
Christy Repetto
 
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